Según pudo comprobar LA NACION en una recorrida por distintos colegios bonaerenses, tras una década en la que se probaron distintos modelos de enseñanza, la comunidad educativa se muestra escéptica ante los nuevos cambios que llevará adelante la administración de Daniel Scioli.
Todos coinciden en que si bien el financiamiento educativo alcanzó una inversión del 6%del PBI, con un sustantivo crecimiento de recursos, el panorama no es muy alentador en el interior del sistema educativo, dado que cada año en la provincia más de 100.000 alumnos tienen que dejar la escuela, por distintos motivos sociales y educativos.
"Las políticas neoliberales socavaron la estructura de la enseñanza y la educación general básica (EGB) se convirtió en un negocio para las imprentas que vendían textos y especialistas que impartieron cursos de capacitación. Ahora se intentará regresar a la escuela primaria y secundaria. Lo veo muy bien, pero lo hago con ojos cansados de mirar cómo fracasaron los distintos modelos educativos que se quisieron imponer desde Duhalde en adelante", dijo el rector del Colegio Nacional Rafael Hernández, Gustavo Oliva.
María Cecilia Liuzzi, maestra que impartió clases en distintos niveles de la antigua primaria y de la EGB, opinó que la nueva reforma mejorará la educación de la provincia sólo si es acompañada con un nuevo diseño curricular, más capacitación docente y una mejor conexión entre los niveles primario y secundario.
"Los recurrentes cambios en el sistema educativo complicaron la continuidad de los contenidos. Muchas veces lo que se comenzaba en la primaria no se continuaba en la secundaria o polimodal y se debía empezar desde cero", comentó la docente Liuzzi.
Padres de alumnos coincidieron en que la vieja escuela primaria y el secundario imponían límites más concretos a los chicos y tenían mejores planes de estudios que los actuales.
"El modelo de antes era mucho mejor que el de ahora. En la actualidad se perdieron los límites. Los chicos ya no respetan a los mayores, ni a los docentes, ni a sus compañeros, ni a sus padres. La verdad, hoy no respetan a nadie", dijo Rosa Alomo, madre de un alumno.
Y Vicente Acuña, abuelo de una niña que estudia en un colegio de Vicente López, opinó: "La vuelta al viejo sistema es mejor porque la primaria representa una buena formación para los chicos y porque los jóvenes hoy tienen demasiada libertad. A la reforma yo le agregaría la inclusión del examen de ingreso obligatorio para el colegio secundario".
"La experiencia de la EGB fue un desastre. No se pueden mezclar los chicos de ocho con los de 14. Estoy de acuerdo con la nueva reforma porque hoy la enseñanza es un corso", dijo Norma Martino, madre de un alumno.
Gabriela Fernández, de 35 años, también se mostró conforme con "el retorno del sistema educativo que teníamos antes".
En tanto, el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) transmitió su satisfacción por el regreso de la educación primaria y secundaria y pidió que el gobierno bonaerense destine más fondos para poder desarrollar los cambios en la provincia.
"A la educación pública le faltan muchas cosas para que esta reforma se pueda cumplir, pero es necesaria la decisión política de modificar los presupuestos y el financiamiento para que estos cambios puedan ser efectivos", dijo Roberto Baradel, secretario general de Suteba.
El gremio respalda los cambios anunciados por Oporto. "La ley federal de educación y la reforma educativa bonaerense tuvieron un impacto negativo en la educación de los chicos. Reconstruir la escuela secundaria es muy importante para plantearse una perspectiva de futuro", concluyó Baradel.
Fuente:www.lanacion.com.ar

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